Es importante que sepas como contar tu tiempo de embarazo, de lo contrario es probable que te desorientes.
Por lo general se toma como referencia la fecha de tu última menstruación, a partir de entonces la duración del embarazo estimada es de entre 39 y 41 semanas.
La concepción se produce en los días siguientes a la ovulación, si tu ciclo es de veintiocho días, el día catorce ovularas y en los días siguientes podrás embarazarte.
Contando en días los médicos calculan 266 días desde la concepción o 280 desde la última menstruación.
Obviamente, cada mujer es diferente y cada embarazo de una misma mujer también es diferente de los otros. Sin embargo hay pautas generales que sobre que puedes esperar que suceda en las diferentes etapas del embarazo.
Los controles médicos y las ecografías, mostrarán si el desarrollo del embarazo es el apropiado.
El primer trimestre:
Las hormonas que posibilitan que tu bebé “anide” en el útero, estrógeno y progesterona, aumentan generando cambios en todo tu organismo. Sin embargo es probable que no lo notes, hasta que se produzca la primera falta de tu período.
Te sentirás cansada, con mucho sueño, probablemente tengas nauseas matinales, el funcionamiento de los intestinos se hará más lento, por lo que es probable que estés estreñida.
Tal vez optes por un test casero, sin embargo esto no suplanta la consulta. Si sospechas que estas embarazada, lo mejor es visitar a tu médico para una confirmación.
Las primeras semanas:
En esta etapa la pared uterina aumenta su espesor y vascularización. La placenta y cordón comienzan a formarse. El útero tiene el tamaño de una pelota de ping-pong.
Cuatro semanas de embarazo:
Los primeros días del embarazo, cuando todos los órganos de tu hijo se están formando son críticos. Los medicamentos, aun algo tan inofensivo como una aspirina pueden dañarlo. Si tienes un problema de salud que requiera de tratamiento, sólo tu medico puede decirte si puedes dejar de tomar tu medicina y de lo contrario buscar opciones que no dañen al bebé.
Es tiempo de dejar de fumar y de consumir bebidas alcohólicas y cafeína.
Si no tuviste rubéola, no puedes vacunarte estando embarazada, por lo tanto deberás evitar el contacto con niños que la padezcan.
Cinco semanas de embarazo:
Si todavía no has tenido síntomas, es probable que comiencen las nauseas y mareos, aunque hay mujeres que no los tienen. Los cambios hormonales se reflejaran en tus mamas y es probable que tengas que orinar con más frecuencia. El útero tiene el tamaño de una pelota de tenis.
Si todavía no has visto al médico, no lo postergues. Un buen control prenatal es clave para que tu embarazo transcurra sin sobresaltos.
Si no acostumbras usar corpiño (sostén), es bueno que comiences a hacerlo, eso evitará que, por el aumento de tamaño de los senos, los ligamentos se estiren.
Si trabajas, infórmate de tus derechos laborales. Si debes tomar horas de tu trabajo para la consulta médica, por lo general no te las descontarán, pero es bueno saberlo de antemano y ver si puedes evitar que interfieran en tu horario laboral.
Diez semanas de embarazo:
Los cambios que se producen en tu organismo no te afectarán demasiado si cuidas que tu dieta sea equilibrada y nutritiva, consulta con tu médico si necesitas suplementos vitamínicos, hierro o ácido fólico. Todos los nutrientes que requiere la formación de tu hijo los tomará de ti. Visita a tu odontólogo, aumenta el consumo de productos lácteos que te aporten calcio, la formación de los huesos y dientes de tu hijo, no tienen porque acabar con tu dentadura.
La cavidad uterina esta llena de liquido amniótico. La placenta produce estrógenos y progesterona. El útero tiene le tamaño de un pomelo.
Son normales los cambios bruscos de humor, de todos modos trata de relajarte y tomar las cosas con calma. Comparte tu sentimientos y dudas con alguien de confianza, no tengas vergüenza si experimentas sentimientos contradictorios acerca del embarazo.
Semanas catorce a dieciséis:
Poco a poco desaparecerán las nauseas. También aumentará tu apetito, pero es importante controlar la dieta, un excesivo aumento de peso no es saludable, ni para la mamá ni para el bebé.
El fondo del útero alcanza el hueso del pubis. El líquido amniótico aumenta. El útero tiene el tamaño de un coco.
Si estás haciendo algún tipo de ejercicio, es el momento de comenzar. Lo ideal son los cursos de ejercicios prenatales.
Tal vez tengas algo de estreñimiento, en especial si tienes que tomar hierro.
El aumento de una de las hormona del embarazo HEM, estimula la pigmentación de la piel y hace que se intensifique el color de los pezones, tal vez se acentúen manchas y cicatrices anteriores, no es momento de blanquearlas. Por lo general después del parto desaparecen, si no es así habrá que esperar hasta después de dejar de amamantar.
Para la semana dieciséis, el embarazo se hace más evidente, todavía no necesitarás ropa especial, pero si algo más amplia en la cintura.
Si el médico considera necesario realizar estudios especiales, como la amniocéntesis, asegúrate de que te explique por que los considera necesarios y cuales son los riesgos que envuelve.
Para las veinte semanas el útero alcanza el nivel del ombligo, teniendo el tamaño de un melón.
Si no tienes la segunda dosis de la vacuna antitetánica, te la aplicarán a partir del quinto mes.
Según tu tipo de sangre y el de tu esposo, tal vez sea necesario hacer controles de anticuerpos Rh durante el embarazo.
Semana veinticuatro:
Con el aumento de peso, y la retención de líquido es probable que se te hinchen los pies. Trata de descansar con frecuencia con los pies en alto.
Se considera apropiado un aumento de un 250 gramos a la semana, pero tu médico te dirá cuanto es apropiado en tu caso, dependiendo de cómo haya evolucionado tu peso hasta ahora.
Es probable que sientas que traspiras mucho, es normal. Restringe el uso de sal, bebe mucho agua y usa ropa y calzados cómodos.
El útero llega más arriba del ombligo, su tamaño se aproxima al de una sandía.
Sientes los movimientos de tu hijo y estás mucho más pendiente de él.
Semana veintiocho:
El útero aumenta notoriamente su tamaño, por lo tanto la piel del abdomen se siente mas delgada y distendida. Tal vez aparezcan estrías.
El bebé ocupa más espacio y hay menos cantidad de líquido amniótico.
Asegúrate de dormir lo suficiente, necesitas descansar.
Usa ropa amplia y zapatos cómodos.
Trata de comer con más frecuencia, comidas sencillas, en porciones más chicas, esto ayudará con los problemas digestivos típicos de esta etapa.
Semana treinta y dos:
Los controles médicos se harán cada dos semanas, y se repetirán algunos análisis clínicos.
La mayoría de los médicos señalan que este es el momento de dejar de trabajar. Si no lo puedes hacer, deberás tomar las cosas con mas calma, te sentirás muy cansada.
La parte superior del útero se palpa unos 8 cm. por encima del ombligo. La musculatura uterina comienza a contraerse.
El mayor tamaño del útero te obligará a vaciar la vejiga más frecuentemente y la presión en el diafragma te puede generar incomodidad.
Si estas en casa, tendrás más tiempo para preparar todo lo que necesitarás para el parto, no hagas ningún tipo de esfuerzo.
Semana treinta y seis:
A partir de esta semana es probable que tu médico te cite semanalmente para control.
La altura del útero puede llegar a unos 33cm.
Hay aumento en las contracciones uterinas.
Trata de relajarte, descansa lo más que puedas y trata de poner los pies en alto.
La cercanía del parto, hace que aumente tu ansiedad y las necesidades emocionales de afecto, atención y cuidados.
Pueden aparecer dolor de espalda, ardor de estómago, dificultad para respirar, hemorroides, tobillos hinchados y frecuentes ganas de orinar. No pierdas la calma, tal vez te parezca que los días no pasan nunca, pero no es así, muy pronto tendrás a tu hijo entre tus brazos y todas las molestias quedarán en el olvido.
Cuarenta semanas:
Si llegas a la semana cuarenta, recuerda que se habla de fecha estimada de parto, por lo tanto no desesperes si pasan uno o más días. Tu obstetra te estará controlando.
En el curso de preparto te habrán indicado cuando es tiempo de internarte, debes aprender a cronometrar las contracciones.
Varias semanas antes, deberás tener listo el bolso que llevarás al internarte. Es bueno planear que harán si el parto comienza de noche, cómo localizar al obstetra, como se trasladaran a la clínica o el hospital, si hay otros hijos, con quién quedarán, si cada uno tiene claro lo que se espera de él, es más fácil que todo salga bien.
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